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LUIS ELISEO QUISPE CANDIA

Una vida dedicada a defender la vida en las vías.

Soy Luis Eliseo Quispe Candia. A lo largo de mi vida, he recorrido un camino marcado por la fe, el servicio y las experiencias que han dado sentido a mi vocación.

Nací en el Cusco, en un entorno donde aprendí desde muy joven que la vida cobra verdadero valor cuando se pone al servicio de los demás.

Cada etapa —la formación, el trabajo, las dificultades y las pérdidas— ha moldeado mi compromiso con una causa que hoy define mi vida: la defensa de la vida y la seguridad en nuestras vías.

Origen e infancia

Nací el 18 de agosto de 1948 en el distrito de Quiquijana, en el Valle del Vilcanota, Cusco. Crecí en un pueblo con una profunda riqueza histórica y cultural, heredera de antiguas tradiciones andinas.

Mis padres, Clemente Quispe Fernández y Carmen Candia Sánchez, me formaron en valores sólidos, con una fuerte base espiritual.

Desde muy niño aprendí la importancia de la fe, la disciplina y el compromiso con los demás. Recuerdo con especial cariño una infancia marcada por la unión familiar, la oración y el respeto.

Formación y vocación de servicio

Realicé mis estudios primarios en mi pueblo y luego ingresé al Seminario San Antonio Abad del Cusco, donde recibí una formación integral guiada por los jesuitas. Esa etapa fue clave en mi vida, pues fortaleció mi vocación de servicio.

Más adelante, ya en Lima, tomé la decisión de ingresar a la Guardia Civil del Perú, convencido de que desde ese espacio también podía servir a la sociedad.

Siempre he sostenido una idea que marcó mi camino:
“Un guardia civil es un sacerdote uniformado”.

Experiencia en la Guardia Civil y trabajo comunitario

Durante mi servicio en la Guardia Civil, tuve la oportunidad de trabajar en distintas regiones del país. En un pequeño pueblo de Cerro de Pasco, no solo cumplí funciones policiales, sino que impulsé el desarrollo comunitario.

Fundé el Comité de Desarrollo del Distrito (CODEDIPA), con el que logramos:

  • Mejorar espacios públicos
  • Impulsar servicios de salud
  • Apoyar en educación
  • Organizar a la comunidad

Esa experiencia fortaleció mi convicción de que el verdadero cambio se construye junto a la gente.

Trabajo con niños y formación cívica

Uno de los capítulos más significativos de mi vida fue la creación del Club de Menores Amigos de la Guardia Civil. Durante 9 años trabajé con niños y jóvenes, organizándolos en grupos por edades y brindándoles formación:

  • Cívica
  • Deportiva
  • Artística
  • Cultural
  • Espiritual

Desarrollamos actividades permanentes que promovían valores, disciplina y amor por el país. Este programa creció enormemente y recibió múltiples reconocimientos.

Pionero en Educación Vial en el Perú

En la Policía de Tránsito, lideré la creación de programas innovadores en educación vial:

  • Primer programa de formación de instructores de educación vial
  • Capacitación a policías para enseñar en colegios
  • Programas educativos para conductores de transporte público
  • Campañas en calles con participación de niños

Fui uno de los primeros en impulsar una visión preventiva de la seguridad vial en el país.

Accidente y punto de quiebre (1994)

El 11 de septiembre de 1994 sufrí un grave accidente en acto de servicio. Un camión pasó sobre mi pie, lo que me llevó a permanecer hospitalizado durante 11 meses.

Los médicos consideraron amputarme la pierna, pero logré salir adelante, perdiendo solo parte del pie.

Este hecho marcó profundamente mi vida. No solo fue una prueba personal, sino un punto de inflexión que reforzó mi compromiso con la seguridad vial y la defensa de la vida.

Experiencia en transporte y visión del sistema

Tras mi retiro de la Policía, trabajé en el sector transporte como jefe de tráfico en una empresa. Allí comprendí desde dentro el funcionamiento del sistema:

  • Sus fortalezas
  • Sus debilidades
  • Sus desafíos estructurales

Formé parte del gremio de transportistas (ASETUP), donde impulsamos la idea de un sistema integrado de transporte para Lima.

Participé en las gestiones que dieron origen al modelo del Metropolitano, promoviendo la modernización del transporte urbano.

Fundación de Luz Ámbar

En el año 2001 fundé la consultora Luz Ámbar, y en 2007 la ONG Luz Ámbar Perú, con el objetivo de trabajar directamente con la comunidad.

Desde entonces hemos desarrollado:

  • Programas de educación vial
  • Atención gratuita a víctimas de accidentes
  • Campañas de concientización
  • Formación ciudadana

Uno de nuestros mayores logros ha sido la jornada de dibujo y pintura sobre seguridad vial, que ha alcanzado a más de 1.5 millones de niños en 649 instituciones educativas.

Defensa de víctimas y aporte legal

Como abogado especializado en tránsito y transporte, he dedicado mi trabajo a:

  • Defender a víctimas de accidentes
  • Promover leyes en favor de la seguridad vial
  • Impulsar la creación de juzgados especializados

Además, he contribuido en la formación de jueces, fiscales y abogados en temas de tránsito y legislación.

Trayectoria académica

Después de mi etapa en la Policía, retomé mi formación académica:

  • Estudios en Psicología
  • Carrera de Derecho
  • Maestría en Derecho
  • Formación en litigación oral
  • Estudios de Doctorado en Derecho

Esta preparación me ha permitido abordar la seguridad vial desde una perspectiva integral: humana, legal y social.

Desarrollo personal y vida espiritual

A lo largo de mi vida, he cultivado una profunda vida interior que ha acompañado mi vocación de servicio. Desde mi formación inicial en el seminario con los jesuitas, la fe cristiana ha sido y es un pilar importante en mi camino. Con el tiempo, también he participado en otras actividades de desarrollo personal que me han permitido fortalecer la introspección, autoobservación y el equilibrio interior, como el Vipassana, permitiéndome profundizar en la comprensión de la mente, las emociones y la naturaleza humana.

En si, cultivo una espiritualidad que contribuye a fortalecer mi carácter, mi serenidad y mi capacidad de escuchar y comprender a los demás, valores que considero fundamentales para el servicio a la sociedad.

Vida familiar

La familia ha sido y es un pilar importante en mi vida. Como padre, en medio de una intensa vida laboral y de servicio, hubo etapas en las que no siempre logré estar tan presente como hubiera querido. Sin embargo, con el paso del tiempo hemos sabido reencontrarnos, acercarnos y fortalecer nuestros vínculos desde el respeto, el aprendizaje y el cariño.

Hoy somos una familia unida, que ha construido relaciones basadas en la comprensión, la madurez y el apoyo mutuo. Este proceso ha sido también una fuente de crecimiento personal, reafirmando en mí el valor de la escucha, la empatía y la reconciliación.

Además, siempre he cultivado el amor por el arte, la música y las expresiones culturales, como una forma de conectar con la sensibilidad humana y transmitir valores dentro del hogar. 

Reconocimientos y trayectoria pública

A lo largo de mi vida, he recibido diversos reconocimientos que valoro profundamente, no como logros personales, sino como reflejo del trabajo constante en favor de la seguridad vial y el servicio a la comunidad.

Estos reconocimientos reafirman mi compromiso con una causa que ha guiado mi vida: la defensa de la vida y la construcción de una sociedad más consciente y responsable en las vías.

  • Más de 40 diplomas y distinciones
  • Condecoraciones de la Policía
  • Reconocimiento del Congreso de la República
  • Premio internacional en la FIA Americas Awards, otorgado por la Federación Internacional del Automóvil (FIA).

Además, participo activamente en medios de comunicación, donde comparto análisis y propuestas en beneficio de la ciudadanía.

Historia personal que marcó mi causa

Mi compromiso con la seguridad vial no es solo profesional, es profundamente personal. He vivido el dolor de perder a seres queridos en accidentes de tránsito.

Mi hermano falleció siendo niño en un accidente, y años después, mi madre también perdió la vida por la imprudencia de un conductor.

Estas experiencias marcaron profundamente mi vida, y fortalecieron mi propósito: TRABAJAR INCANSABLEMENTE PARA QUE NINGUNA FAMILIA TENGA QUE PASAR POR ESE DOLOR.

Cada etapa de mi vida ha sido una oportunidad para aprender, servir y reafirmar un propósito que no ha cambiado con los años: trabajar por el bienestar de las personas y por una sociedad más consciente, más justa y más humana.

Las experiencias vividas —personales y profesionales— no solo han marcado mi camino, sino que han fortalecido mi compromiso con la defensa de la vida y la seguridad en nuestras vías.

Hoy, esa historia continúa. Y mi compromiso sigue y seguirá siendo el mismo, porque la vida es lo más valioso que tenemos, y debemos protegerla.

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